Cómo Detectar Oportunidades de Negocio en Nuevas Tecnologías Con Jaime Guillot

Hoy voy a contaros la historia de Jaime Guillot, un tipo que sabe lo que es darle caña al emprendimiento.

Jaime no es el típico gurú que te suelta perlas de sabiduría desde una tarima, mientras sostiene su MacBook y te mira por encima del hombro.

No.

Este tío ha estado en el barro, en las trincheras del emprendimiento y tiene cicatrices que lo demuestran.

Desde cero hasta la cima (o casi)

Jaime empieza contándonos su historia con una humildad que te golpea en la cara.

El colega era mal estudiante, pero tenía el gusanillo del negocio rondando en su cabeza desde pequeño.

Mientras los demás soñaban con ser astronautas o futbolistas, este tío vendía cromos en el patio del colegio. Vamos, un crack.

Luego la cosa se pone más seria.

Después de un viaje educativo por la Universidad, donde descubrió que aquello de aprender a emprender rodeado de profesores que jamás habían montado un negocio les hacía tanta gracia como un dolor de muelas, se lanzó a la piscina.

Y oh sorpresa, el agua estaba más fría de lo esperado.

Su primer proyecto, era algo así como ponerle sensores a los guantes y espinilleras de los deportistas.

Idea brillante a primera vista, pero la realidad fue un guantazo en toda regla.

Este episodio, señoras y señores, es lo que llamo yo un máster acelerado en «cómo emprender a golpes».

Pero Jaime es de esos que se levantan y te sueltan un «todavía no has visto nada».

Y así fue como pasó de montar una empresa de drones, a crear una agencia de realidad virtual y después a invertir en startups y emprendedores que estaban peleando en las mismas calles que él había recorrido.

El arte de levantar PASTA

Una de las perlas que nos deja Jaime es sobre el dineral que flota en el ecosistema startup.

Levantar capital parece el Santo Grial para cualquier emprendedor novato.

Pero según Jaime, ese no es el juego.

El juego es hacer rentable tu negocio desde el día uno.

Que sí, que Facebook y Google empezaron perdiendo pasta a espuertas, pero chicos, no todos tenemos un Silicon Valley en el jardín de casa.

Este tío ha estado en esas reuniones donde te juegas la financiación de tu sueño en una presentación de PowerPoint.

Y lo que ha aprendido es que si tu negocio no genera cash, lo único que vas a levantar son suspiros de frustración.

La metamorfosis del emprendedor

Uno piensa en emprendedores y se imagina a un joven en pantalones de chándal, bebiendo Red Bulls hasta las 3 de la mañana.

Pero Jaime, amigos míos, es la prueba viviente de que el emprendimiento es una carrera de fondo.

Ha pasado de ser el chaval que montaba proyectos en el patio del colegio, a ser un inversor que mueve fichas en el complejo tablero del capital riesgo.

Su última movida, por ejemplo, es en el mundo del blockchain y la Web 3.0, que aunque suene a chino, básicamente significa convertir internet en algo aún más descentralizado y democrático.

Y ojo, que el tío lo dice con tal convicción que uno casi se ve comprando Ethereum como si no hubiera un mañana (esto no es un consejo financiero!!)

¿Y tú qué?

La charla con Jaime Guillot te deja con esa especie de cosquilleo en el estómago, esas ganas de salir corriendo a emprender algo.

Pero también te planta los pies en la tierra.

Emprender es duro, es frustrante y la mayoría de las veces, un camino hacia el fracaso.

Pero también es la única manera de construir algo tuyo, algo que importe.

Y al final, la lección más grande que nos deja este crack es que empresar no es sobre hacer dinero (que también), es sobre solucionar problemas, sobre hacer la vida de los demás un poquito mejor.

Así que ya sabes, si tienes una idea rondandote la cabeza, un problema que resolver o simplemente ganas de comerte el mundo, recuerda las palabras de Jaime: busca aliados, mantén el foco en la rentabilidad y a la mierda, lánzate.

Porque, ¿quién sabe?

Quizás en unos años, estemos charlando de tus propias batallas y victorias en el mundo del emprendimiento.

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